Nace esta sección a petición de los amigos que siguen este blog, para que incluya en el mismo temas de autoayuda. Estos temas se publicaran mensualmente, uno por mes, eligiendo los que me proponen en sus correos. Gracias a todos, amigos. Sin vosotros, esto no sería posible.
Índice 1. De la Dependencia emocional a la libertad de Ser 2. Todo el Poder en tu Mano 3. La mecánica de los milagros
3. LA MECÁNICA DE LOS MILAGROS
“Pide
y se te dará” (Lucas 11, 9)
Los milagros existen. Si queremos producir cambios en nuestras vidas
hemos de dejar de señalar fuera buscando responsables de nuestras desgracias o,
lo que sería peor, culpables, algo aún mucho más demoledor. ¿Sabes lo malo de
echar balones fuera? Pues que tarde o temprano vas a tener que ir por ellos y cuanto
más fuerte les pegues la patada, más lejos te va tocar ir. Los milagros son
posibles, doy fe de ello. Pero antes, uno ha de tomar responsabilidades de todo
lo acontecido en su vida.
- Mira tú que fácil, voy yo y me lo creo, ¡ja!
Pues sí, así es. Si somos capaz de reconocer cada uno de los eventos
ocurridos en nuestro entorno como un reflejo de nuestro estado interior, si
asumimos que las cosas que nos sacan de quicio de la vecina del quinto son
asuntos aún pendientes por aceptar con amor de nosotros mismos, estaremos dando
los primeros pasos hacia la liberación de las supuestas desdichas de las que
siempre nos hemos andado quejando. Si asumimos la responsabilidad de
absolutamente todo lo acaecido en nuestra vida, lograremos hacer los mismos
milagros tal cual fueron escritos en los antiguos libros sagrados.
“Hasta cuando voy a tener que permanecer
con vosotros si podríais hacer las mismas obras que yo” (Lc 9, 41; Mt 17, 17). Dijo uno de los máximos responsables de esta historia.
Mira tú por donde que he decidido creérmelo, cualquier día de estos
me veis haciendo un milagrito de los buenos, pero de los buenos de verdad. Me
explicaré.
Con bastante probabilidad habrás leído el libro “El secreto”, un
libro que de secreto no sé qué tiene pues ya en “El Kibalión”, con una
antigüedad de miles de años, se hablaba en uno de sus principios de lo mismo.
Pero dejemos esto de lado. Vayamos al tema en si de la “Ley de Atracción”. En
ese libro se habla claramente de cómo la mente puede atraer a nuestras vidas
aquello en lo que ponemos la atención. Las personas entrevistadas nos llenan de
ilusiones o esperanzas de crear un mundo mejor, al menos el nuestro propio y
vemos todo como un camino de rosas maravilloso. El problema llega cuando pasa
el tiempo y nada o muy poco ocurre. ¿Cómo es posible que eso pueda ser así? ¿En
dónde está el fallo? ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Será que no me lo creo con
suficiente convicción? No es nada de eso, al menos así lo creo yo. Se trata de
una simple circunstancia; simplemente no hemos tomado responsabilidad de las
limitaciones que nosotros mismos nos hemos estado poniendo, la mayoría de
ellas, inconscientes. La “Ley de Atracción” funciona. Lo hace porque el
Universo de la Dualidad busca siempre el equilibrio y tiende a la armonización de
todas sus partes. Nosotros somos una de ellas. En realidad, como conciencias o
partículas cósmicas fractales, somos un Universo en sí mismo, luego somos
quienes buscamos la armonía por medio de los acontecimientos que creamos en
nuestro entorno. Por lo tanto, si atraemos un acontecimiento de los tildados como
“negativos o trágicos” son en realidad hechos para mostrarnos una desarmonía
interna la cual hemos de sanar.
Es decir, estamos atrayendo constantemente por simpatía vibraciones acordes
con nuestro estado interno. En otras palabras, nuestro desbarajuste emocional
emite señales al Universo atrayendo, por resonancia, situaciones afines a él.
Tú puedes estar de forma consciente poniendo la atención en algo que quieres o crees
armónico, pero hay un universo mental inconsciente en ti que está atrayendo con
mayor fuerza lo relativo a él mismo. Por eso se hace de vital importancia sanar
nuestros miedos, pues su poder es tan grande que siguen materializando lo más
temido, aunque sea de manera inconsciente. El Universo, Dios, la Providencia,
el Yo Superior, en un acto de Amor Infinito por nosotros, nos hace el regalo de
mostrarnos una y otra vez todo aquello que necesitamos sanar para liberarnos de
las cadenas autoimpuestas tras seguir los pasos del miedo. Sí claro, ¿encima he
de tomarlo como un regalo? Mira, si no te lo tomas como un regalo así te va a
seguir yendo. Pon por caso que caes enfermo, llega el doctor y te receta un
jarabe con un sabor de mil diablos. Tienes dos opciones, una, caer en el
victimismo quejándote de tu tremenda mala suerte por lo horrible del brebaje
que te ha mandado el médico, o, por el contrario, bendecirlo con toda gratitud
por darte la oportunidad de sanarte. A cada paso dado elegimos, es cuestión de
cada cual. El Universo no es complaciente, no te dona lo que tú quieres sino lo
que necesitas y, menos mal, pues la mayoría no sabemos pedir. Imagina lo
siguiente. Para mí la vida es como un parque de atracciones donde hay infi
nidad de ellas para divertirse. Cada una está diseñada para disfrutar de una
manera. El problema viene cuando nos emperramos en montar en una en concreto
para la cual no estamos preparados. Es como el crío que quiere subirse en una
determinada, a primera vista muy divertida, pero resulta que no da la talla, es
decir, no llega a la línea amarilla. Entonces sus padres intentan hacerle ver que
aún debe esperar a crecer un poco para poder subirse, si monta ahora no solo no
se lo va a pasar bien, sino que además se va a partir la crisma. Al peque le importa
poco los comentarios de sus progenitores, el va a lo suyo, “pues no soy listo
yo, qué sabrán mis padres”. Se escaquea por un rato y se cuela en la atracción.
¿Y qué ocurre? Pues que se parten la crisma. Simplemente no estaba maduro para
pasar por esa experiencia. ¿Cuántos de nosotros hacemos lo mismo? Buscamos y
buscamos el modo de forzar las situaciones para que salgan las cosas como
nosotros queremos, es decir nuestro eguito, pero ahí está el Universo con su
infinito amor por nosotros para colocarnos
en nuestro sitio. Y para colmo de los colmos, nuestra ingratitud nos
invita a culparle de nuestra partida de crisma.
- Por tu culpa... ¿qué habré hecho yo para merecer esto? ...
buuuuaaaahhhh, Dios no escucha mis plegarias... me odia… ¡Dios no existe!... (Esto
siempre me hizo mucha gracia; ¿cómo podría odiarte si no existe?)
No confiamos lo más mínimo en nuestro Padre-Madre Celestial. Por
tanto, si no lo tomas como un regalo, sino como desgracias o como Ley de Murphy, estarás negando
la posibilidad de sanarlo y entonces volverás, con el tiempo, a pasar por la
misma experiencia, aunque esta se presente con distinta careta. Seguirás sin
haber madurado lo suficiente como para alcanzar la línea amarilla. Se trata
pues de un acto de valentía ponerse frente al espejo y reconocer que, si eso
está ocurriendo en nuestra vida, es porque lo hemos atraído respondiendo a la
ley de atracción en búsqueda de todo aquello en sintonía con ella. Esos hechos
nos están diciendo: “hay una desarmonía en ti, sánala por favor. Madura de una
vez por todas”. Puede costar creer esto, de hecho, puede llegar a sonar a
agresión que alguien te diga: “Eres responsable de quedarte sin trabajo, de las
enfermedades de tus seres queridos, de las guerras, del hambre, de la
expropiación de los bienes familiares”. Lo normal es ponerse a la defensiva y
querer salir airoso de ello sin darse cuenta que, cuanto más te defiendes, más
alimentas el conflicto. Negar la sombra dándole la espalda o saliendo corriendo
es nutrirla, pues se comporta como un niño pequeño pataleando el suelo para ser
atendido. Hasta que no le miramos y le prestamos atención el pataleo seguirá
pendiente. Para explicarme mejor voy a poner todas las cartas sobre el tapete. Yo,
la manifestación física conocida como Francisco José Ortega Estrella, soy
absoluto responsable por ejemplo, de la guerra en Siria o de la crisis
económica mundial. El conflicto que se está dando en el momento de escribir
este libro en Siria, está ocurriendo en mi vida como un reflejo de la lucha
entre mis miedos internos aún en conflicto. La crisis económica mundial es un
reflejo de mis propias incapacidades para resolver mis problemas por mí mismo.
Luego si asumo la responsabilidad de mis desarmonías internas reflejadas en esa
guerra y en ese contratiempo financiero internacional, estaré en disposición de
comenzar a sanarme a mi mismo y de paso, al mundo.
Espera, espera, Fran. ¿¡Qué me estás contando!? ¿Me estás diciendo que
soy responsable de las atrocidades de esa panda de h... (lo omito por
prescripción gentil de las buenas maneras) que nos han llevado a la ruina y a
matarnos entre nosotros? No, no me refiero a eso. Repito. Eso que vemos fuera
es una proyección de nuestro interior en desarmonía. ¿Crees acaso que tú o yo
podemos hacer algo por evitar la guerra en Siria o por acabar con la crisis económica?
Nada, no podemos hacer nada. Lo que si podemos hacer es mirarnos en el espejo y
asumir que dentro de nosotros hay lugares por sanar. Si todos hiciéramos lo
mismo, si todo el mundo asumiera la responsabilidad de sus temores ocultos, de
la rabia acumulada, la desesperación, el resentimiento, la frustración y se
hiciera cargo de ello, a medida que cada uno fuera sanando su corazón, entre
todos iríamos sanando el Corazón del Mundo. Está en nuestra mano sanarlo. Cómo
dijo Gandhi “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. ¿Crees que si todos
encontráramos la armonía, el equilibrio interno, habría guerras, hambre o
debacle mercantil? Proyectaríamos fuera nuestra serenidad y la fraternidad de
estar juntos en esto. Por ley de atracción materializaríamos acontecimientos
afines a la vibración interna. De eso hablo hermanit@, de responsabilizarnos de
las miserias del ego llevándonos por caminos de desesperación llenos de oscuridad.
Recuerda la cuarentena de Yahushua en el desierto. Por un lado el “diablillo”
le decía “Tienes poder para gobernarlos a todos” y el “angelito” “No, tú tienes
el conocimiento, tu tienes la responsabilidad”. Si recuerdas lo escrito en las
Sagradas Escrituras,
Yahushua asumió sus responsabilidades y fue entonces cuando hizo
milagros.
El mayor responsable del Universo, Dios. Por eso Él puede hacer los
más grandes milagros. Si tanto hablo de responsabilidad es precisamente porque
más necesito recordar al respecto, y ya sabes, ayudamos a recordar lo que más
olvidado tenemos. Me he pasado la vida eludiendo responsabilidades, como se
suele decir, haciéndome el sueco. Y así me fue por mucho tiempo. Los demás eran culpables de mis
desgracias,
“mi pareja es una tal…, mi jefe un cual…,
los hijos no me dejan realizarme como persona…, no tengo tiempo para escribir
porque los cretinos de mis vecinos ponen la música alta..., la comida se ha
quemado!, ¡no puedo estarme a tantas cosas…!, no metas el morro del coche que
te doy…, el tonitoooo, el to…ni…to con el que me hablas, no me gusta un pimiento”…
¿Se te ocurren más cosas? Pues todas esas también. Pero un día, ¡oh
milagro! Me di cuenta de que el denominador común de todos esos acontecimientos
era yo. Por lo visto algo tendría que ver en el asunto, ¿no? Y en ese momento,
no tuve más remedio que armarme de valor, de mucho, mucho valor; tragar saliva,
rascarme la barbilla, morderme la lengua y ponerme a recapitular mi vida
mirándome en el fondo de los ojos a través de un espejo. Un espejo colocado en
cada una de las personas de mi existencia terrenal. Y ahí, como por arte de
magia, surgen las sombras y las luces de cada uno. Cuando miras a alguien y se
te disparan las transaminasas del hígado es porque esa persona te está
indicando en dirección a asuntos descolocados en ti. Si por el contrario, miras
al otro con cariño, con esa ternura que te hace decir: “pobrecillo mío, si le veo venir en la distancia, mírale si es
para...” y lo haces con afecto, entonces esa circunstancia
te está rotulando una proyección, la cual ya tienes integrada y aceptada en ti.
Cuando comencé a caminar en la dirección de asumir responsabilidades, fue
cuando comenzaron a ocurrir los milagros.
Quizás estés entremezclando la palabra responsabilidad con culpa. Lo
sé crea mucha confusión. Son etiquetas, por tanto, cada cual decide el sentido
que les da. No obstante para normalizar la comunicación, mostraré qué es culpa
para mí en relación a la responsabilidad. Cuando asumimos o nos creemos
culpables de algo, estamos entregando todo nuestro poder personal. En el libro
anterior hablábamos de la culpa como presencia anticrística. Cuando permitimos que
la culpabilidad invada nuestro Ser, estamos abriendo las puertas al no
merecimiento de la gracia o el perdón de nadie. Ese estado es el deseado por el
Anticristo como representante del miedo y la culpa en si. Haz la prueba. Si
tienes un o una kinesióloga cerca pídele ayuda, pues será más evidente. Y si no
dispones de ello, desarrolla un poco tus dotes de atención y siéntete. Di: “Yo
soy culpable de eso..., yo tengo la culpa”.
¿Qué ocurre? Es muy probable que bajen tus niveles de respuesta muscular
o percibas como algo se encoge en tu estómago o pecho. En cambio, cuando
alguien dice: ¡Yo soy responsable de ello! Le está diciendo al Ser, “Yo soy
responsable, luego yo me hago cargo de ello, yo lo pongo en orden”. Estás
recuperando todo tu poder personal y entras en resonancia con el poder
co-creador de la divinidad. Piensa por un momento en lo siguiente. Si tú te
responsabilizas de todo lo acontecido en tu vida, lo tildes de bueno o
desgraciado, si asumes que lo has atraído hacia ti, ¿cuál es el mensaje subliminal
que le mandas a tu mente?
Piensa.
Piensa un poquito más, anda. Pues el mensaje subliminal enviado a la
mente es que tienes el Poder de Generar todo eso. Y cuando le estás mandando la
información a tu mente de “Tengo el poder de generar”, ¿cuál es
el mensaje implícito en esa aseveración?
Piensa.
Anda, piensa un poquito más, que te gusta mascadito, ¿eh? Pues que si
Tienes el Poder de Generarlo, Tienes el Poder de Cambiarlo. Es entonces, al
integrar esto, cuando los milagros comienzan a ocurrir en tu vida. Te has
reconectado con tu divinidad. Has recuperado el poder. Un día renunciaste a él
creyendo estar en peligro. Te pusiste en las manos de todos aquellos a los que
creías más poderosos que tú, pretendiendo estar a salvo de
ese modo. Pero uno solo puede salvarte, precisamente el mismo quien
te metió también en el lío del cual pretendes salir. ¿Quién si no tiene el
poder de sumergirte en semejantes situaciones?
Mira tú
por donde que acabo el capítulo de igual modo lo comencé. Los milagros existen
y ocurren cuando uno se hace cargo de sus responsabilidades. Lo único a hacer
para recuperar el poder cedido es volver a reconectarte a la Divinidad para que
ella tome de nuevo el mando. Pero, ¿cómo se hace eso? Para llegar a ello
estaría bien que te hicieras una pregunta lo más adecuada posible. Te facilito
una a ver como resuena en ti.
¿Qué hay
desarmonizado en mí que me lleva a generar un Universo así?
2. TODO EL PODER EN TU MANO El Sol que mora en las Tinieblas Emilio Fiel
Todo lo que somos en este
sueño de la vida (frustraciones, enfermedades, limitaciones, pobreza) lo hemos
creado nosotros. Casado o soltero, feliz o infeliz, pobre o rico, tú mismo has
provocado que tu vida sea así. Querías alcanzar el conocimiento emocional,
querías destilar una cierta sabiduría de tus experiencias y para ello las
creaste. Pero sin embargo no sales del fango y las maravillas no llegan a tu
vida, porque aún te cuesta librarte de la duda, la culpa, el miedo, la
inseguridad, los sentimientos de fracaso, etc… Quizás eres infeliz, pero acepta
que tú mismo creaste tu infelicidad porque querías que fuera de este modo y
nadie ni yo, ni ningún poder angélico ni milagro, puede cambiar tu testaruda
mente. Eres un dios, y cualquier cosa
que desees en tu reino así será. Es la ley única e inimitable que no se puede
rebatir ni anular.
Si consideras que tu mente
está desquiciada, que no hay forma de parar el flujo acelerado de pensamientos
ni tampoco su intensidad agresiva o el temor que manifiestan, adivina quién es
el causante del problema. Has de asumir la responsabilidad de que tú mismo eres
el creador de tal confusión. Y ¿qué puedes hacer para trasformar esta
confusión? Simplemente desea salir de ahí con todas tus fuerzas, haz un intento
poderoso para que en un instante y para siempre quedes libre de ese pulpo que
atenaza tus sentimientos. Ni un solo problema de los que tienes tarda más de un
abrir y cerrar de ojos en solucionarse si pones toda tu fuerza de voluntad en
tu decisión impecable. Y ¡hazlo Ya! Ahora es el momento.
Detrás de los sentimientos hay
un tesoro escondido que llamamos el gozo. Todo el mundo conoce la trisa explosiva,
los chistes más o menos crueles, la alegría del encuentro amistoso, pero nadie
conoce el gozo de vivir de manera permanente en un cierto estado de ser. Si
algo te deprime, es que tú lo has creado. Si tus hijos, marido o compañera te
hacen infeliz es que tú les has permitido hacerlo. Has permitido que tu
felicidad se centre en ellos más que en ti. Si te hacen sentir desdichado es
que les has entregado el poder. No dejes que tu felicidad dependa de nada
externo. El estado de plenitud se siente en lo interior como una presencia
soberana y autorrealizada. Y es el gozo el que nos devuelve el poder que
durante tanto tiempo hemos invertido en mantener levantado el escenario de
nuestra vida social… Recuerda que ha llegado el momento de que reclames tu
poder para hacerte feliz a ti mismo.
Si quieres despertar del
sueño, primero has de ser consciente de que tú has escogido y creado cada cosa
de tu vida. Si otro es el responsable no podrás hacer nada para cambiar la
situación. Al responsabilizarte de ella saldrás de la culpa del reproche y del
odio, ganarás sabiduría y obtendrás la paz y gozo. ¿Qué quieres manifestar?
¿Cambiar el agua en vino o tener dinero? La individualidad logra la soberanía. No
entregues tu poder a un grupo, un culto, unas creencias. La mente ilimitada
exige que estés en armonía con tu Yo, con tu individualidad. Un maestro conoce
su destino porque posee el poder de un Cristo que despierta. Interiorízate en el silencio
interno y desea saber; así todo se te revelará en un momento. Como desees que sea
tu futuro, así será.
¿Cuál es el mejor maestro? Yo soy el mejor maestro de mi realidad.
Pero el mejor maestro para ti es tu dios íntimo que eres tú mismo. Deja de entregarme tu poder e idolatrarme y
de colocar la responsabilidad de tu aprendizaje sobre mi espalda. Nadie
visible o invisible es más grande que tú. Te has convertido en esclavo de otros
dioses durante siglos y así no te queda poder ni para espantar una mosca de tu
nariz. Sólo eres un imitador, porque ser un verdadero líder no es dirigir un grupo
sino dirigir la visión de sí mismo y abrirse a las experiencias espirituales
que este camino conlleva. Síguete a ti mismo y a la presencia divina o
conciencia Crística en tu interior. Invoca el conocimiento y la sabiduría. Y
cuando menos lo esperes irradiarás tu propia luz y vivirás como un verdadero
iluminado. Tendrás respuesta para las cuestiones de la existencia y llegarán
del interior de tu alma, serán de tu propia cosecha, pura sabiduría interna.
Ser libres de la separatividad, del miedo y de la ilusión mental, eso es tener
todo el poder en nuestra mano.
Para ser dios no tienes que hacer
nada especial, no hay que repetir mantras o cantar hasta estar roncos o ayunar
hasta pesar cuarenta kilos. Sólo tienes que desearlo profundamente y tener fe
en tu presencia divina. Entonces el alma te mostrará lo que hay que hacer para
lograrlo. Y recuerda que un maestro ama incondicionalmente a todos los seres,
pero cuanto más dependa de si mismo (y menos de instrumentos mágicos, de
escuelas religiosas y de reconocimientos externos), más poder sanador tendrá
para el mundo.
De repente la primavera está
aquí y las rosas renacen en medio de la nieve. Te conviertes en dios, eres la
manifestación del espíritu vivo para ti mismo y el mundo ya no tiene poder
sobre ti, a pesar de que ahora vives para el mundo. Has superado la etapa en
que primero te debes a ti mismo y al dios/diosa que eres, sin importarte lo que
suceda a tu alrededor. Ahora la humanidad y la tierra se han convertido en tus
prioridades. al fin comprendes que no hay enemigos ni anticristos y que todo el camino
es de liberación y de transparencia internas. En la vida cotidiana cada
planteamiento es cierto para el que lo formula, es su verdad más alta, porque
lo que piensas sientes y lo que sientes es realidad en tu reino. Y como tienes
autonomía divina puedes reformar tu verdad en cuanto lo desees, puedes cambiar
de parecer (modificando los sentimientos que lo sustentan) y crear una
nueva verdad y una nueva realidad para tu vida sin el menor atisbo de culpa ni de
juicio por la manera en que actuabas anteriormente.
Comprende de una vez que todo el
mundo tiene la razón, porque cada uno es un dios que crea su verdad y
su propia realidad, así que si alguien cree en Dios tiene razón y si le
odia y niega su existencia también.
Incluso los que creen que tienen en exclusiva la única verdad dogmática también
tienen razón (su dogma es una realidad para ellos). Si deseas convertirte en el
ser, debes permitir a los demás que tengan su verdad, si no es así te
conviertes en soldado y al juzgarlos te limitas y esclavizas. Condenar
a otros por lo que creen y por las ideas que sustentan (sean fachas o
revolucionarios, pacíficas o violentas) es una manera de renunciar a tu propio poder.
Ser una luz para los demás es vivir tu verdad, tu realidad y dejar que ellos
tengan y expresen su propia verdad. Ama a los demás y déjales el camino libre.
Es hora de abandonar todos los
apellidos que llevan la onda de espiritual. Cada cosa de este universo es
espiritual y al ponerte adjetivos te estás limitando y entregando tu poder. Las
entidades consideradas espirituales sobre la Tierra tienen su propio juego de
dogmas. Tanto al creer en el pecado como en la reencarnación permanente, en las
almas gemelas o en que vendrán a salvarnos desde el cielo, te estás limitando.
Tener muchos guías o canales y sentirte especial con eso es otro dogma
espiritual (o creer que por “canalizar” más entidades erres espiritualmente más
avanzado). No hay más guía que vosotros mismos. Si sois una entidad soberana no
necesitáis de otros guías y menos de cuarenta y dos fantasmas del mundo sutil.
Tu guía es el espíritu de tu ser, la luz que rodea tu cuerpo (la corona azul,
la merkabah o la nave estelar) y que mantiene unidas tus células a través del
amor, también considerado como el pensamiento que es Dios en forma de luz.
Primero es únicamente una esfera dorada a poco más de metro y medio de la piel,
después se convierte en el llamado “plato volador” a unos ocho o diez metros
del cuerpo en la horizontal y por último cuando se trata del cuerpo luminoso de
un “maestro” (hombre o mujer), abandona toda limitación llegando a alcanzar
varios kilómetros de amplitud y haciendo florecer la naturaleza muerta en medio
del invierno.
En el caso de las gentes de
mente cerrada la envoltura luminosa está muy cerca de su cuerpo porque sus
pensamientos están enfocados en la densidad de la materia. Ver la luz del
espíritu frente a nosotros (como en las iniciaciones esenias) es contemplar la magnificencia
de nuestro propio ser, no hace falta que le pongáis nombre y le llaméis maestro
ascendido o ángel guardián. Esta luz es la fuente de nuestra sabiduría porque
está conectada a la mente divina. Así que en vez de llamarla cacique Cuervo
Rabioso o doctor Hoop u Chang de la tercera dinastía, llamarla Yo
Soy, pues. Ella sí que sabe todo. Es la esencia de sophia, la sabiduría Universal. Aunque escuches una voz interna
deja de creer que eres un canal o un médium intermediario de energías ajenas,
ya que se trata de tu propio saber interior, es eso lo que escuchas. Y
tristemente los psiquiátricos están llenos de gentes a las que se diagnostica
como brote esquizoide o manía persecutoria porque nadie les ayuda a integrar
esa voz que sale de su nuca (la boca de Brahma). Voz que identifican con un
poder maligno que les persigue para controlarles, como si se tratara de una
persona ajena usando brujería oscura (en su lucha contra ella se convierten en
voceros de su propia sombra) y que cuando es aceptada amorosamente se revela
como la voz de la presencia Yo Soy.
Después de atravesar el velo
nada controla nuestra vida, ni las estrellas o planetas, ni el azar, ni el amor
fallido, ni el destino… Pero antes de pasar la barrera de fuego somos
controlados por todo aquello en lo que ponemos nuestra confianza y le otorgamos
poder. Nada que esté fuera de ti puede manejar tu vida, a menos que se lo permitas expresamente por
medio de la sumisión o el temor. Es una hipocresía decir que eres Dios y
luego añadir que el universo ha planificado tu destino. La astrología funciona
porque creemos tanto en ella que la hacemos funcionar. Así es el poder del
pensamiento. Contratas a videntes
para que te digan lo que ya sabes y luego les das toda tu confianza y dinero.
Les estás entregando todo el poder a estas gentes, a las estrellas, a los
cristales, a los maestros. ¡¡DESPIERTA YA ¡!
Si te haces preguntas a ti
mismo, el dios interno que eres tiene las respuestas. Si le preguntas a otro
todo es especulación. Casi todos los guias navegan llevando bajo el brazo un
buen hatillo de dogmas espirituales. No hay nada de malo en creer en ellos si
esa es tu verdad, pero los dogmas son una hipócrita ofensa a la revelación
interior divina. Mientras sigas creyendo en un poder fuera de ti, nunca llegarás a ser
Dios, ¡¡Nunca!!
Mientras sigas alimentado la sensación de duda y de confusión y busques fuera
las repuestas es que aún no tienes la suficiente energía disponible. Deja de
malgastarla en emociones personales, en objetivos egoístas, en despilfarros
sexuales, en sustancias “lucidógenas”, en luchas de poder… y tu merkabah
brillará con luz propia y viajará más allá de los límites de lo conocido.
Un buen número de personas
puede reaccionar agresivamente frente a estas palabras porque de repente se han
quedado sin excusas, sin muletas, sin justificación para sus estupideces. El
sendero religioso es tan estrecho (lo inventaron gentes de mente estrecha) que
no sirve para todo el mundo. Tu sendero no tiene que seguir ningún mapa ya
trazado, y por eso puede pasar por la luna, por el fondo del mar, atravesar volcanes
y cruzar ríos. Y ¿cómo sabrás que estás en el sendero correcto? Cuando tengas
una sonrisa en la cara, cuando lo que haces te haga feliz y te conceda plenitud
y amor por toda vida. El sendero correcto está allá donde te
sientes feliz contigo mismo, con los demás y con el mundo.
Cuando sales del remolino y eres capaz de ver la maravilla que crea la
oscuridad (a pesar de su crueldad) y el dolor que crea la luz (a pesar de su
maravilla), entiendes la magnificencia irrepetible del alma humana y el sentido
profundo del río de la vida.
Si tienes que tomar una
elección y ninguno de los dos caminos te hace especialmente feliz, espera. No tomes decisiones cuando
estés confundido. Deja que la respuesta te llegue, vendrá enseguida. Descansa
de pie con una sonrisa en el rostro y deja que llegue la calma. Entonces todo
se aclarará para ti, puede que no sea la decisión correcta para otros, pero
para ti lo será. La felicidad es el único sendero a la iluminación, porque
mientras más vivas en estado de gozo, más cerca estarás de Dios. El
aburrimiento es el alma diciéndote que ya has aprendido todo lo que necesitabas
de esa experiencia. Ya no te intriga ni te desafía, es hora de seguir otro
camino. Y esto se aplica al trabajo, a las relaciones sentimentales, a la creatividad,
a la enseñanza, se aplica a TODO. Por eso mi humilde consejo es que te muevas
sólo en las direcciones que son capaces de proporcionarte gozo y felicidad
(aunque se trate de vivir toda la vida en la misma choza)
¿Qué es la voz de Dios?
Escuchar la voz de Dios es escuchar los sentimientos, lo que sientes
ahora. Este es el con cocimiento inefable. Tienes que hacer la
experiencia porque no se pueden explicar los sentimientos. Es para entender
este lenguaje del sentimiento (que es la verdadera codificación secreta de
nuestro ADN) que hemos venido sobre la tierra a despertar el Grial con la
sangre de Cristo en nuestro pecho. Con los trece filamentos genéticos activos
que son los que permiten materializar los sueños de cristal en la materia-vida.
Deshazte de las cosas en la
vida que no te traen gozo. Ya sabes cuales son. ¿Qué te esclaviza? ¿Qué te
limita? No importa lo que sea, permite que salga de tu vida.
Desembarázate de cualquier cosa que no te dé alegría. Vive tu verdad. Si
quieres cambiar de domicilio, cámbialo, como de novio o novia, ¿qué te detiene?
Hacer algo que no sea producto del gozo es no amarse a si mismo, digan lo que
digan los demás. Hazlo por amor al dios interior.
1. De la Dependencia emocional
a la libertad de Ser
Pilar Casas 06/09/2010
Introducción
Nacemos seres dependientes, incapaces de hacer nada por nosotros
mismos, y es precisamente en esos primeros años tras el nacimiento donde se
van a colocar los cimientos para toda una vida, a no ser que al madurar
hagamos una revisión, y nos planteemos en algún momento la eterna pregunta.
¿Quién soy yo?
Andaba en esas cuando por Internet encontré la página de la
escuela de psicología transpersonal.
Lo primero que leí fue un texto de José María Doria que hablaba
de la mordedura de la soledad…
Me gustó su forma de hablar y pensé en hacer el curso de las emociones,
lo dejé ahí y al cabo de un tiempo de nuevo apareció no sé porque,
información de la psicología transpersonal.
Estaba en un momento de ―crisis‖ y pedí hora para una consulta,
fue allí donde José María me recomendó hacer el curso de terapeuta transpersonal.
No muy confiada, es la verdad, porque yo sentía necesidad de
terapia no de ser terapeuta, me matriculé en el curso y aquí estoy
practicando el : Si, soy capaz de hacerlo
No estoy segura de que lo que salga de mi ordenador pueda
llamarse tesis, incluso no creo que llegue al mínimo de 20 páginas, pero si
creo que la única forma de saberlo es escribiendo
Gracias por estar
ahí leyendo
¿Por qué elegir el tema de la dependencia?
Seguramente porque desde que empezamos el curso de psicología
transpersonal, ya en Diciembre de éste año, el análisis continuo de mi
sombra, la atención a las emociones, la necesidad de ―ver ‖me indicaban
continuamente que para empezar a andar, necesitaba sentirme libre,
Independiente.
No es posible, en mi opinión, realizar un trabajo sobre si
mismo, ya sea de crecimiento transpersonal, o estudiar un examen simplemente,
si se tiene la necesidad de que el otro, confirme reafirme, opine… sobre lo
que uno está viviendo o se aventura a ver.
Así empezó mi camino, con la consciencia de que yo era un ser
independiente, único, y que tenía que ser responsable de mi felicidad, de que
en realidad era la única responsable de mi felicidad
A partir de ahí ya no me fue posible culpar a los demás de mi
aburrimiento, de lo que dejaba de hacer, de lo que no hacía, porque una vez
que eres consciente de tu dependencia, cuando VES la cuerda, ya no es posible
volver atrás, ya sabes que existe, que tira para el lado que puede que no te
convenga, o si, pero que tira de ti continuamente
En el momento que eres consciente de que no te mueves en la
dirección que quieres, sino en la que hay que ir, puedes hacer varias cosas,
una de ellas es aceptar y la otra, romper la cuerda
La aceptación no es fácil, pero si es cómoda, mientras que
romper la cuerda es duro, es doloroso, puede dañarte a ti y a los que tiran
del otro lado, puede que queme la mano, que se desgarre sin llegar a soltarse
y al final se corre el riesgo de permanecer en ese estado de inseguridad, de
―colgajo de unión‖ que no satisface ni todo lo contrario
Y entonces llegan la preguntas: ¿Soy una persona dependiente? En
ese caso ¿Qué me ha llevado a serlo? ¿Puedo dejar de ser dependiente?
Dice Hamlet Lima Quintana:
Todo depende de la luz,
de la manera de iluminar las cosas...
Todo depende de la forma,
de los contornos,
de las interpolaciones y
de las dudas.
Todo también depende
de que el tiempo nos marque,
de que los espacios nos den los titulares.
El verdadero problema es elegir entre
perseguir las sombras
o resignarse a ser el perseguido.
Un
extraño “To be or not to be”
en este casi ser
En este casi no ser.
Salir desde las sombras
o hacer las sombras perdurables.
Y en la última etapa del abismo
después de liberar a los otros,
a todos los que son los otros,
recordar, sin urgencias,
que uno es el preso.
Y a partir de allí...
Liberarse
Este ha sido mi trabajo de investigación. Recordar que uno es el
preso‖ para poder liberarse
Dependencia:
¿Por qué?
¿Cómo ayudar a una persona dependiente?
¿Cuál sería el tratamiento?
La explicación inicial es sencilla. Nacemos, dependemos y mucho
de nuestra madre/padre y solo si nuestras necesidades son cubiertas, podremos
desarrollarnos felizmente.
Pero una vez que dejamos de depender de nuestros padres, cuando
somos adultos, ¿por qué determinadas personas continuamos siendo
dependientes?
He leído varios libros de los llamados de autoayuda, por eje. El
primero de Jorge Bucay : El camino de la autodependencia, también he recogido
información de Google, artículos que enfocan la dependencia emocional dentro
de los trastornos psiquiátricos, otros que relacionan la dependencia con la
educación o la sociedad en la que vive el individuo …
De todas las fuentes he sacado las mismas conclusiones que
resumiré al final del trabajo
1. Definición
Hay muchas formas de dependencia, dependencia económica,
dependencia de un objeto adictivo (droga, tabaco, alcohol), dependencia del
trabajo, yo me voy a centrar en la dependencia emocional
La Dependencia Emocional es "un patrón de necesidades
emocionales insatisfechas desde la niñez, que ahora de mayores buscamos
satisfacer, mediante la búsqueda de relaciones interpersonales muy estrechas
La Dependencia
Emocional es un trastorno de la personalidad enmarcado dentro de las
dependencias afectivas. Sin embargo, para otros autores, se trata de un
trastorno adictivo, en el que el objeto que provoca la adicción es la
relación de pareja, y su objetivo es llenar un vacío en el sujeto que la
padece.
Otra definición que da Jorge Bucay:
Buscando el origen de las palabras: ―De pendiente‖, viene de ―de
pendere‖ que significa: que cuelga, que está suspendido en el aire, sin base
A su vez, Pendiente es: incompleto, inconcluso, sin resolver
En masculino es un adorno y en femenino una inclinación, una
cuesta empinada
Por lo que llega a la conclusión de que:
Dependiente
Es aquel que se cuelga de otro, que vive como suspendido en el
aire, sin base como si fuera un adorno que el otro lleva.
Es alguien que está cuesta abajo, permanentemente incompleto,
eternamente sin resolución.
Depender significa entregarse voluntariamente a que otro, me
―conduzca‖ según su voluntad y no según la mía
La dependencia supone para Bucay: ‖una instancia siempre oscura
y enfermiza que termina conduciendo a la ―imbecilidad‖ (im báculo=con bastón)
Por lo que llamaría ―imbécil aquel que depende de alguien para
caminar.
Después hasta hace una clasificación sobre los que dependen
intelectualmente, ya que temen que su cabeza se gaste y preguntan ¿cómo soy?
¿Adónde tengo que ir? ¿Qué hago ahora?
Los ―imbéciles afectivos‖ dependen de que la otra persona les
diga continuamente que les ama y que son buenos…
Y los ―morales‖
Necesitan la aprobación de fuera para tomar decisiones.
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3. ¿Soy una persona dependiente? ¿Cómo saber
si somos dependientes?
Cuando nos planteamos la posibilidad, o la duda sobre si somos o
no personas dependientes, nos hacemos preguntas y damos vueltas a la mente,
incluso en el caso de serlo, le preguntaremos a los demás. ¿Tú crees que yo soy
dependiente? Aquí hay algunos puntos que podrían indicar dependencia:
Cuando sentimos que si los otros están contentos con nosotros,
entonces somos felices.
Si los demás: Familia, amigos, vecinos, compañeros etc., nos
aprueban, entonces nos sentimos bien y creemos que lo que hacemos merece la
pena
Si sufrimos de un profundo temor porque lo que digamos o hagamos
pueda ofender a alguien y mejor evitamos los desacuerdos para no ser
rechazados.
Si estamos constantemente anteponiendo las necesidades, deseos y
demandas de los demás, a las nuestras.
Si decimos si, cuando realmente deseábamos decir no.
Si necesitamos de otras personas para percibir lo bueno que hay en
nosotros
Si sacrificamos lo que verdaderamente deseamos por temor a ser
abandonados o rechazados
El amor hacia uno mismo debería ser incondicional pero para muchas
mujeres, sobretodo, está condicionado a la opinión de los demás.
Robin Norwood centra su análisis en la pareja, el ejemplo más
contundente, y las llama "Mujeres que aman demasiado". (es su libro).
¿Por qué somos dependientes?
Fundamentalmente por MIEDO
Krishnananda en su libro ―De la Codependencia a la Libertad‖ –Cara
a cara con el miedo‖, nos invita a trabajar los miedos aportando ideas
esenciales para entenderlos y poder relacionarnos de una manera saludable.
En este libro que me recomendó Julieta, mi tutora, y que os
recomiendo también, se explica claramente como el niño aterrado‖ que algunas
personas llevamos dentro, reacciona y exige con estrategias determinadas cuando
se tiene que enfrentar a algún tipo de frustración y siente la privación, el
vacío y el abandono que aprende a compensar también de manera muy
característica, creando una serie de patrones de comportamiento para
protegerse.
Solamente haciendo un buen trabajo de autoconocimiento, puede el
dependiente ver cuáles son esos patrones y entender porque reacciona así y cuál
es la verdadera causa de su miedo.
Los seres humanos sentimos el afecto o la falta de él, desde que
estamos en el vientre de la madre. Registramos todas las emociones maternas y
hasta cerca de los 6 o 7 años, depende del trato que nos brinden se determinará
nuestro carácter
De niños sentimos la amenaza de perder el afecto de nuestros
padres si no acatábamos lo que ellos decían, es decir, desde muy temprano,
aprendimos a amarnos y apreciarnos o a rechazarnos y renunciar a nosotros,
dependiendo de los demás. Si no fuimos adecuadamente amados, valorados,
comprendidos y apreciados, por las personas que fueron más significativas para
nosotros (papá, mamá, personas que nos criaron, maestros, etc.). Esto supuso un
trastorno que quedó en el subconsciente y que se inició a corta edad.
En la medida que nuestros padres nos ayudaron o fallaron en
satisfacer nuestras necesidades de afecto siendo apenas unos niños, empezamos a
formarnos emocionalmente. De todo esto dependen los vínculos con las personas
que me rodean en el presente.
Esto hace
que con padres, amigos o parejas, tengamos que renunciar a nuestros intereses
permitiendo que nos gobiernen los de ellos:
Para tener contento a papá y mamá había que sacar buenas notas, de
lo contrario nos hacían sentir que éramos los culpables de su ira, de su
disgusto y de los castigos que nos brindaban.
Nuestros amigos o amigas eran aquellas personas que gozaban la
aprobación de nuestros progenitores, de lo contrario teníamos que sostener
amistades clandestinas y relaciones secretas, que era peor.
Cuando mamá se enojaba por algo que no hacíamos y que no era de
su agrado, nos amenazaba con "ya no te voy a querer", "me voy a
enfadar contigo y ya no te voy a hablar", Teníamos miedo ante la amenaza
de perder la protección y seguridad que solo obtenemos de ellos.
Resumiendo: Nuestro niño/niña interior está austado y ha aprendido
a ―portarse bien‖ para no sentir ese enorme miedo a ser abandonado, a la
soledad
Así nos convertimos en los adultos sumisos que nos vamos a tragar
todo el descontento que significa establecer relaciones destructivas con las
personas menos indicadas, pero que nos harán repetir una y otra vez ese círculo
de temor oculto y baja autoestima en que nos quedamos estancados Según dice
Krishnananda :
Equivocadamente
en nuestra vida de adulto, hemos decidido que otras personas deben cubrir
nuestras carencias tempranas de afecto y aprobación que no hubo en la infancia.
EJERCICIO DE AUTOCONOCIMIENTO:
¿En mi infancia, de
quienes me interesaba adquirir aprobación y afecto?.
¿Cómo obtenía muestras de
afecto, aprobación y aceptación de los adultos más importantes en mi vida?
Veamos nuestra relación de
pareja (o relación con la persona más importante actualmente) y pensemos:
1. ¿Cuál fue mi motivación
para empezarla? :
¿Verdadero amor?
¿Mi temor a la soledad?
¿Mi necesidad de ser aprobado
socialmente?
¿Mi necesidad de obtener
afecto?
2. ¿Esta relación me
permite? :
¿Ser yo mismo?
¿Hacer las cosas que me
gustan?
¿Sentirme realizado?
¿Estar satisfecho con el complemento que me otorga la otra
persona?
Continuamente
sentimos que estamos complaciendo los deseos y necesidades de otras personas
sin haber alcanzado los nuestros; consideramos que trabajamos demasiado y los
demás aprecian poco lo que hacemos; que les brindamos toda la atención que
necesitan ante sus dolencias, perturbaciones, malestares, y sin embargo cuando
somos nosotros quienes necesitamos de ellos no les importa como estemos o como
nos sintamos.
ESTO ES
DEPENDENCIA EMOCIONAL
¿CÓMO ES EL DEPENDIENTE
EMOCIONAL?
Continuamente se encuentra padeciendo de graves necesidades
emocionales, principalmente de falta de afecto.
No espera ni busca cariño porque nunca lo ha recibido y tampoco
por esa misma razón esta capacitado para darlo.
Simplemente se apega a alguien que idealiza.
Le interesan personas indeseables porque su deficiente
autoestima le provoca fascinación al encontrar una persona tremendamente segura
de sí misma, con cierto nivel de éxito o capacidades, a veces más supuestas que
reales.
Entiende el amor como
"apego", enganche, sumisión, admiración a la otra persona y no como
un intercambio recíproco de afecto.
¿COMO SON LAS RELACIONES DEL QUE PADECE DE
DEPENDENCIA EMOCIONAL?
Su relación con otra persona se basa en la necesidad excesiva de
aprobación:
Vive preocupado por caer bien, incluso a personas que ve por
primera vez o desconocidos.
Se empeña en lucir una buena apariencia.
Expresa de distinta manera sus demandas de atención y afecto:
haciendo regalos o favores que no le piden, preocupándose y estando pendientes
de los demás, etc.
Está lleno de expectativas irreales por su anhelo exagerado de
tener pareja:
Se llena de ilusión y fantasía al comienzo de una relación,
creyendo que ha encontrado a la persona que siempre ha andado buscando o al
encontrarse con una persona interesante.
Uno de los pocos momentos felices de su vida es al iniciar una
relación o ante la posibilidad de que eso ocurra.
Anhela relaciones exclusivas y parasitarias:
Siente necesidad continua de disponer de pareja, amigos, hijos,
etc.
Vive pendientes de ellas, incluso llamándolas constantemente a
su trabajo, controlándolas, vigilándolas, queriendo conocer hasta el último
detalle de lo que hacen con su vida privada.
Invade la vida privada de la otra persona.
Agobia a su pareja con excesivas demandas de atención, de
consideración.
Ocupamos una posición subordinada en la relación:
Por la pobre autoestima.
Elige parejas narcisistas o explotadoras.
La relación conduce a una continua y progresiva degradación:
Soporta desprecios, maltrato físico o emocional y humillaciones.
No recibe verdadero afecto.
Sus propios gustos e intereses son relegados a un segundo plano.
Son relaciones que no llenan el propio vacío emocional, solo lo
atenúan y lo agravan, porque el problema no está resuelto y para hacerlo se
debe entrar en contacto y conocimiento de los propios sentimientos más ocultos:
No recibe afecto, deteriorando aún más la autoestima.
No se conoce lo que se demanda porque nunca se ha tenido.
Las rupturas son auténticas traumas:
El deseo de tener una relación es tan grande que se busca una
relación después de otra.
Se tiene un prolongado historial de rupturas y nuevos intentos.
Cae en estados depresivos.
Posee una autoestima muy pobre y un auto-concepto negativo:
No se ama a si mismo porque nunca ha sido adecuadamente amado,
ni valorado por las personas significativas, sin dejar por esto de estar
vinculadas a ellos.
El desamparo emocional y su vacío se manifiestan más cuando no
está enredado en una nueva relación.
Los trastornos emocionales se hacen mayores:
Depresión (muy grave cuando la relación se rompe)
Ansiedad (más agudizada cuando la relación está en crisis.
Abuso de sustancias (especialmente cuando la relación peligra.
Existen trastornos con características muy similares a la
dependencia emocional, por lo que el diagnóstico diferencial es sumamente
importante, ya que de él dependerá el tratamiento posterior.
§ Adicción al amor: la sintomatología es muy similar a la de la
dependencia emocional, pero mientras que en la dependencia emocional se es
dependiente de una sola persona, en la adicción al amor se es dependiente de
las relaciones en general, es decir, que se repite una y otra vez el mismo
patrón de relación amorosa sin importar cuál sea la personalidad de la pareja.
diversos estudios apuntan al hecho de que las mujeres son más dependientes
emocionales, mientras que los hombres lo son más al amor.
§ Codependencia: En la codependencia, el sujeto es dependiente de
una pareja que a su vez presenta un comportamiento adictivo, véase alcoholismo,
ludopatía, adicción al trabajo, adicción a otras drogas, etc. En la
codependencia, el sujeto afectado por la codependencia parte de la idea errónea
de que puede y debe rescatar a su pareja de ese trastorno adictivo en el que se
encuentra, y esto es así porque el codependiente necesita llenar un vacío
emocional, y lo hace ocupándose de cualquier otra persona. En la dependencia emocional
no tiene por qué existir un problema de adicciones en el otro miembro de la
pareja.
§ Bidependencia: Un
bidependiente es aquella persona que presenta dos dependencias simultáneas,
pudiendo ser una de ellas afectiva - dependencia hacia otra persona- y la otra
a sustancias, por ejemplo, al alcohol.
En otro
artículo de Yolanda González Bertrán, vi claramente reflejadas actitudes que
tenían que ver conmigo:
“Nos rodeamos de personas con problemas, reales o psicológicos,
porque nos sentimos bien "ayudándoles". Escuchamos a todo el mundo
porque "nos necesitan", y nos jactamos de dar confianza, aunque muchas
veces nos sentimos obligadas y otras necesitamos que nos vampiricen.
Queremos cambiar a los demás: Sabemos que serán mucho más
felices con otra forma de pensar y actuar. Lo hacemos por su propio bien.
Intentamos constantemente razonar con la otra persona sobre cómo debería ser y
nos decepcionamos a nosotras mismas si no cambia.
Necesitamos tener pareja: Si no tenemos, soñamos cómo será y
creemos que no hallaremos la felicidad hasta encontrarle. Si conocemos a
alguien que nos gusta soñamos que somos su mujer perfecta y que nos dice lo
especial que somos. Si logramos salir con él, nuestras conversaciones y
pensamientos se centran alrededor de ese hombre. Si lo dejamos nos sentimos
asustadas porque creemos que ya no podemos vivir sin él.
Y como diría Jorge Bucay: La verdad es que siempre, Siempre, puedo
vivir sin el otro
En un artículo que he encontrado de Carlos Climent, que titula:
―La tiranía interior‖. Se habla de la dependencia emocional como
miedo a la libertad, por su interés paso a transcribirlo
……La
dependencia emocional es el miedo a la libertad y se caracteriza por
comportamientos sumisos, falta de confianza, dificultad en la toma de
decisiones, inhabilidad para expresar desacuerdo y por un temor extremo al
abandono, la soledad y la separación. Es la tirana encargada de construir
nuestra prisión interior mediante alianzas con el miedo, la pasividad, la
negación de la realidad y los sentimientos de culpa. Hace parte del carácter y
se nutre de circunstancias desafortunadas en la infancia de cada quien. La
dependencia emocional se manifiesta en lo afectivo, sexual, laboral,
profesional, social y económico. El noviazgo, la luna de miel, las 'parejas sin
problemas' o las 'familias perfectas', son idealizaciones que no se sostienen
mucho tiempo. La discusión franca puede generar dolor, rabia y dudas, pero es
la única forma de llegar al fondo de las diferencias. Callar o conciliar por
comodidad es un grave error, pues impide la solución de los problemas. La
realidad nos demuestra que las familias más enfermas son las aparentemente
impecables, donde nadie levanta la voz, no se discute y no hay diferencias
importantes. En estas familias, donde todo aparenta armonía, bondad y dulzura,
se cocinan en secreto grandes rencores y profundas frustraciones. Cuando el
empresario intuye la necesidad de emprender grandes cambios para superar las
dificultades de su negocio, pero se espera pasivamente a que fuerzas externas
ejecuten dichos cambios por él, se encuentra la quiebra a la vuelta del camino.
El credo de los dependientes incluye: "¿Para qué incomodarme, para qué
cuestionar la honestidad de mi brazo derecho en la empresa, o criticar a mi
empleada de confianza, o exigir un cambio a mi cónyuge, o hablarle claro a mi
hijo, o armar una discusión, si de pronto se me daña este equilibrio? y...qué
pereza...". Hombres y mujeres basan sus elecciones de pareja en lo
socialmente aceptable, pero se llevan grandes chascos cuando descubren la
mediocridad detrás de la fachada. Las peores elecciones ocurren cuando están basadas
primordialmente en el atractivo físico o el poder económico de las personas. En
ambos casos, tarde o temprano, si no hay más que esto, las relaciones terminan
convirtiéndose en algo aburrido. A través del miedo a la libertad se perpetúa
la dependencia emocional y las personas confirman así su condición de
prisioneras. Cuando estas circunstancias generan angustia y/o depresión, es
probable que para aliviar tales síntomas se requiera un tratamiento médico,
pero es necesario tener en cuenta que la disminución de dichos síntomas es sólo
el comienzo de un proceso más profundo. Uno de los primeros pasos en el proceso
de la independencia es combatir la fascinación por la comodidad. "Yo
quiero ser libre, pero no quiero renunciar a mi comodidad". Y esto, obviamente
es imposible, pues la libertad sólo se conquista a través a través de la lucha
cotidiana.
No. No se trata de luchar tampoco... Se trata más bien de
aceptar...
Un solo ejemplo: los celos (qué verracos si hacen sufrir)
se deben a no aceptar que yo no soy dueño de nadie y que sólo el amor puede
unirnos...
La libertad se conquista a través de la independencia de necesitar
a los demás para sentirme bien, del qué dirán, de muchos falsos valores culturales,
etc.
El miedo no es tanto a lo desconocido como a apartarnos de lo
conocido, así estemos hartos de sufrir con eso.
Pues
bien, una vez que tenemos bien claro lo que es y no es la dependencia
emocional, y una vez que nos hemos autoevaluado y tomado conciencia de nosotros
mismos, podemos pasar al siguiente apartado.
4. Herramientas para afrontar la dependencia
desde la psicología transpersonal
De todo lo que hemos aprendido este curso, y si tuviera que
sintetizar diría las siguientes palabras clave:
Consciencia
Atención
Autovaloración
Responsabilidad
Aceptación
Crecimiento
Ver
Vaciarse
¿Cómo ayudar a alguien que se relaciona en la vida de manera
dependiente?
Hemos aprendido durante el curso de psicología transpersonal
numerosas herramientas que pueden servirnos ahora, para practicarlas en una
consulta terapéutica
Trabajar con nuestro niño interior, abrazándole
Trabajar el perdón a nuestros padres y a nosotros mismos
Hacer un ejercicio de regresión para analizar y ver aquello que
nos hizo daño y que aparentemente hemos olvidado
Practicar el Amor
Incondicional
Meditar
¿Cómo conseguir la independencia espiritual que nos proporciona el
verdadero crecimiento?
Siendo conscientes, estando atentos
Siendo conscientes de nuestros sentimientos infundados de culpa,
que nos hacen sentir responsables de la felicidad, la tristeza o la
insatisfacción de los demás. Observando
sin juzgar la ira y el resentimiento que hemos acumulado, por no manifestar los
sentimientos contra los demás cuando nos sentíamos heridos, con el fin de
conservar la paz Sacando fuera el dolor
sin resolver, porque creía que debía ser fuerte y no quejarme, y porque el
miedo a quedarse solo, sin afectos, era mucho más grande que el dolor.
Evitando el aislamiento para no enfrentar los problemas ,no
cerrando los ojos, ni refugiándonos en el miedo
Prestando atención al chantaje emocional, que las personas que
supuestamente nos aprecian y cuyo afecto es importante para nosotros, a veces
quieren imponernos a través de gestos, comentarios, amenazas encubiertas y
castigos como retiro de su confianza y su atención …para hacernos responder a
sus expectativas, deseos y frustraciones.
Hemos aprendido que la atención plena y el darse cuenta, es el
primer paso para superar cualquier problema, porque solo podemos resolverlo en
otro plano que es el de la Consciencia y la Espiritualidad.
Cuando somos conscientes y estamos atentos podemos preguntarnos:
¿En manos de quien deposito yo mi vida y mi confianza? ¿De verdad
necesito de la aprobación de mi familia, de mi pareja? ¿He olvidado que existe
un Poder Superior en quien confiar?
¿Cómo podemos ayudar a la persona dependiente desde la consulta
del terapeuta transpersonal?
Voy a hablaros ahora de mi experiencia durante el curso, como si
de un caso clínico, que lo es, se tratara.
La paciente, de 54 años, con formación universitaria, casada desde
hace 34 años y con 3 hijos, acude a la consulta porque se encuentra triste,
vacía y siente que ya no es feliz con su pareja y que su vida no le satisface.
El terapeuta escucha, pregunta y casi enseguida le dice:
Es fácil, lo que te ocurre es que has perdido el sentido de tu
vida, tienes que hacer algo que te mueva, que te motive. Sal de ti misma y ya
que te gusta ayudar a los demás, haz el curso de terapeuta transpersonal, te
vendrá muy bien
Así empezó todo. Poco a poco empecé a tomar conciencia y a abrir
los ojos: ATENCIÓN
Y semana tras semana iba estudiando los temas…
Un día mientras trabajábamos el tema del duelo, encontré un
antiguo amigo que se acababa de quedar viudo, hice mis primeras prácticas de
acompañamiento consciente del dolor, y poco a poco sin darme cuenta, me
encontré iniciando una nueva relación en la que yo volvía a mi querido
personaje de Salvadora
Durante el proceso de las emociones, descubrí semana a semana ,
sobre todo los fines de semana con los temas de las relaciones, como debía ser
una relación sana:
Comencé una relación sin-sin: Sin expectativas, sin apegos, sin
reproches
Creo que me sirvió para tener la relación más sana y bonita que
haya tenido nunca.
Pero… para demostrar que era sin apego ni dependencia, la vida, mi
vida anterior a esto me recuerda: tienes una pareja oficial y no se puede tener
dos
Allí empieza mi torbellino emocional, las mentiras, las salidas a
escondidas .. y luego inevitablemente, reconocer y aceptar la verdad.
Lo que estaba haciendo no estaba bien, porque me mantenía en un
estado de ansiedad indescriptible
A partir de ahí, he trabajado mi niña interior, no deseada ,he
perdonado y comprendido a mi madre y a mi padre con sus adicciones. He
comprendido como el niño que lleva mi marido en su interior está sufriendo
también, trabajé con él la ficha del curso y lloró como yo no le había visto en
todo ese tiempo, se dio cuenta de lo solo que estaba y de la gran dependencia
emocional que sentía
Empezamos a hablar en otro idioma ,a ver cómo era nuestra
relación, y como queríamos que fuera
Empezamos a entender algo.
El encuentro que tuvimos en Kay Zen, con personas tan conscientes,
tan avanzadas en el camino espiritual, me sirvió para avanzar o al menos abrir
una puerta que ya no se puede cerrar
Después estuve sola de vacaciones en Galicia, sintiendo el
silencio y la soledad y aprendiendo de mí.
La última semana la pasé en un grupo de yoga, meditación y
creatividad, que también me han ayudado a seguir avanzando
Y estas han sido las herramientas que he empleado y me han ayudado
a trabajar con mi dependencia
Meditación, ejercicio físico, respiración consciente, lectura
nutritiva y recordar que Somos Amor
Actualmente me considero un poco menos dependiente y sobretodo
consciente de cómo me relaciono, aunque siga muchas veces con patrones
equivocados
Para terminar quiero adjuntar un pequeño cuento muy nutritivo:
Es la historia de un emperador chino, gran amante de la pintura,
que invitó a todos los pintores de su reino a una gran competición
Uno de los pintores puso como condición que él tardaría tres años
en pintar el cuadro
Cuando terminó el trabajo, el emperador pudo ver una pared del
palacio pintada con un paisaje, un bosque y unas montañas. En medio del cuadro
había un sendero.
Al emperador le pareció muy hermoso y quiso saber a donde llevaba
el sendero.
El pintor dijo: Eso no hay forma de saberlo a menos que lo haga
caminando
El emperador cogió al artista de la mano y ambos se adentraron en
el sendero desapareciendo entre las montañas. Aún no han regresado.
Todos nosotros estamos siguiendo un largo camino, a veces
maravilloso y a veces doloroso, subiendo a la montaña
Nuestra búsqueda consiste en encontrarnos a nosotros mismos y
compartir en el proceso, un amor profundo con otra persona (Krishnananda)
La solución al problema: La Autodependencia
¿Qué quiere decir autodependencia? (Texto extraído de Jorge
Bucay,la autodependencia)
……Supongamos que yo quiero que Fernando me escuche, que me abrace,
que esté conmigo porque hoy no me basto conmigo.
Y Fernando no quiere. Fernando no me quiere.
Entonces, en lugar de quedarme llorando, en lugar de manipular la
situación para obtener lo que él no quiere darme, en lugar de buscar algún
sustituto (que me necesite, que me tenga lástima, que me odie, que me tema), en
lugar de ese recorrido, quizás pueda preguntarle a María Inés si no quiere quedarse
conmigo.
Yo no me basto pero tampoco dependo de Fernando, sino de mí. Yo sé
qué necesito y si él no quiere, quizás María Inés...
Esto es la autodependencia. Saber que yo necesito de los otros,
que no soy autosuficiente, pero que puedo llevar esta necesidad conmigo hasta
encontrar lo que quiero, esa relación, esa contención, ese amor...
Y si Fernando no tiene para mí lo que necesito, y si María Inés
tampoco, quizás yo pueda seguir buscando hasta encontrarlo.
¿Dónde sea?
Sí, donde sea.
Autodepender significa establecer que no soy omnipotente, que me
sé vulnerable y que estoy a cargo de mí.
Yo soy el director de esta orquesta, aunque no pueda tocar todos
los instrumentos. Que no pueda tocar todos los instrumentos no quiere decir que
ceda la batuta.
Yo soy el protagonista de mi propia vida. Pero atención:
No soy el único actor, porque si lo fuera, mi película sería
demasiado aburrida.
Así que soy el protagonista, soy el director de la trama, soy
aquel de quien dependen en última instancia todas mis cosas, pero no soy
autosuficiente.
No puedo estructurarme una vida independiente porque no soy
autosuficiente.
La propuesta es que yo me responsabilice, que me haga cargo de mí,
que yo termine adueñándome para siempre de mi vida.
Autodependencia significa dejar de colgarme del cuello de los
otros. Puedo necesitar de tu ayuda en algún momento, pero mientras sea yo quien
tenga la llave, esté la puerta cerrada o abierta, nunca estoy encerrado.
Me sé dependiente, pero a cargo de esta dependencia estoy yo.
Autodependencia es, para mí, sinónimo de salud mental.
Del afuera necesito, por ejemplo, aprobación.
Todos necesitamos aprobación.
Pero cuando tenía cinco años, la única persona que me podía dar
aprobación era mi mamá. No había ninguna otra persona que pudiera reemplazarla.
Una vez adulto, me di cuenta que si ella no me daba esta
aprobación, otra persona podía hacerlo.
Puede suceder que algunas de las cosas que yo creo o disfruto, a
mi esposa, con la que vivo hace veintisiete años, no le gusten...
Pero lo que debo hacer no es romperlas porque a ella no le gustan.
Quizás a otros sí les gusten.
Quizás pueda compartirlas con otra persona.
Quizás pueda aceptar que es suficiente con que me gusten a mí.
El hecho concreto de que a mí no me interese para nada el realismo
mágico no quiere decir que mi esposa deba dejar de leer a su autor preferido.
En el peor de los casos, si ella quiere mantener conversaciones
sobre los autores que le interesan y yo ni siquiera soporto hablar del tema,
deberá buscarse alguna otra persona con quien compartir esas inquietudes.
Podrá ir a ver las películas de Richard Gere con alguien que no
sea yo si es que a mí no me interesa Richard Gere.
No tendrá por qué someterse al martirio de acompañarme a la ópera
si no le gusta, porque siempre puedo ir solo o invitar a Miguel o a Lita, a
quienes sé que les gusta.
Esto significa ser autodependiente.
Autodependencia significa contestarse las tres preguntas
existenciales básicas:
Quién soy, adonde voy y con quién.
Pero contestarlas en ese orden.
Cuidado con tratar de decidir adónde voy según con quién estoy.
Cuidado con definir quién soy a partir de quién me acompaña.
No nos sirve este esquema.
No puedo definir mi camino desde ver el tuyo y no debo definirme a
mí por el camino que estoy recorriendo.
Voy a tener que darme cuenta: soy yo el que debe definir primero
quién soy.
Al respecto, yo suelo decir que contestarse estas preguntas
determina la diferencia entre un ser humano, un individuo o una persona.
Porque éstos son tres conceptos diferentes.
Cuando nacemos todos somos seres humanos, es decir, pertenecientes
al género humano. Como tales, somos todos iguales. A medida que crecemos, vamos
desarrollando en nosotros parte de lo que traíamos como información genética,
nuestro aspecto físico, nuestras fortalezas y nuestras debilidades, y una parte
de nuestra forma de encarar la vida, es decir, nuestro temperamento6.
Al nacer, sólo somos seres humanos. Este temperamento, que al
principio es idéntico o parecido a millones de otros, con la experiencia, la
historia personal, nos transforma en el individuo que cada uno de nosotros va a
ser.
Individuo quiere decir indiviso, alude a la unidad que cada uno de
nosotros es, pero también quiere decir único, en el sentido de especial.
Seres humanos somos todos ―de nacimiento‖, y como seres humanos
tenemos ciertas características comunes: un corazón con dos aurículas, dos
ventrículos, un cerebro, etc. Pero como individuos, hay cosas que son únicas y
nos pertenecen a nosotros.
.
Ser una persona es más todavía. Casi todos los seres humanos que
conozco han llegado a ser individuos, pocos han llegado a ser personas. Para
llegar a ser una persona es necesario asistir y padecer un proceso.
El proceso de convertirse en persona, como lo llamaba Carl Rogers,
es doloroso; implica ciertas renuncias, ciertas adquisiciones y también mucho
trabajo personal.
Para autodepender, voy a tener que pensarme a mí como el centro de
todas las cosas que me pasan.
Autodependencia es un espacio que tiene que ver, a veces, con
cierta ingratitud.
Porque la gente autodependiente no es manipulable. Y todo el mundo
detesta a aquella gente que no se deja manipular.
Nos encanta pensar que...
“¡Hay cosas que no podéis hacer!”
“¡Hay cosas que no me podéis decir!”
“¡Vos no me podéis decir eso a mí!”
Y digo:
¿Por qué no?
“¡No, porque él no puede!”
Sí puede.
“Él no debe...”
¿Por qué no debe? ¿A quién le debe? No debe nada.
Es tu responsabilidad. No podemos seguir echándole la culpa
al otro. No podemos seguir creyéndonos esta cosa que ya ni
siquiera es una pauta educativa.
Entonces, lo que digo con la palabra ―autodependencia‖ es:
Puedo pedirte ayuda, pero dependo de mí mismo.
Dependo de mis partes más adultas para que se hagan cargo del niño
que sigo siendo. Dependo de mis partes más crecidas para que se hagan cargo de
mis aspectos más inmaduros.
Dependo de ocuparme de mí.
Dependo de poder ocuparme de ser capaz de depender del adulto que
soy sin miedo a que me vaya a abandonar.
Lo que pasa con la gente que sufre es que ha sido abandonada de sí
misma. Ha padecido el abandono de sus partes adultas; sus niños han quedado a
la deriva, sin nadie que los contenga. Y han tenido que ir a buscar por ahí, a
cualquier lado, ayuda, y más que ayuda, dependencia.
Este es un proceso absolutamente reversible. Siempre, siempre.
Tengo que poder darme cuenta que hay un adulto en mí que tiene que
hacerse cargo de ese niño en mí. Después de poder depender de mí, después de
saber que me tengo que hacer cargo de mis aspectos dependientes, recién
entonces buscar al otro.
Para poder ayudarte, pedirte, ofrecerte, para poder darte lo que
tengo para darte y poder recibir lo que vos tengas para darme, primero voy a
tener que conquistar este lugar, el lugar de la autodependencia.
Y ya que dependo de mí, voy a tener que concederme a mí mismo
algunos permisos si quiero ser una persona. Y digo concederme a mí mismo y digo
que te concedas a vos mismo y digo que cada uno haga lo propio; porque no
hablamos del señor que cometió un error y está preso, de la pobre mujer
descerebrada que está en una cama del hospital ni del hombre que agoniza
víctima de una enfermedad terminal... Hablamos, en verdad, de nosotros. De los
permisos que Virginia Satir llamaba ―inherentes a ser personal.
Cualquiera que no ostente alguno de estos cinco permisos no es una
persona.
Y uno se pregunta, ¿qué es, si no es una persona?...
Será, con toda seguridad, un ser humano, tal vez también un
individuo, pero... una persona NO.
Porque, como dije anteriormente, ser persona es mucho más.
1/ Me concedo a mí mismo el permiso de estar y de ser quien soy, en
lugar de creer que debo esperar que otro determine dónde yo debería estar o
cómo debería ser.
2/ Me concedo a mí mismo el permiso de sentir lo que siento, en vez
de sentir lo que otros sentirían en mi lugar.
3/ Me concedo a mí mismo el permiso de pensar lo que pienso y también
el derecho de decirlo, si quiero, o de callármelo, si es que así me conviene.
4/ Me concedo a mí mismo el permiso de correr los riesgos que yo
decida correr, con la única condición de aceptar pagar yo mismo los precios de
esos riesgos.
5/ Me concedo a mí mismo el permiso de buscar lo que yo creo que
necesito del mundo, en lugar de esperar que alguien más me dé el permiso para
obtenerlo.
Estos cinco permisos esenciales condicionan nuestro ser persona. Y
ser persona es el único camino para volverse autodependiente.
Porque estos permisos me permiten finalmente ser auténticamente
quien soy.
El primero dice que si yo soy una persona tengo que concederme a
mí mismo la libertad de ser quien soy. ¿Qué quiere decir esto? Dejar de
exigirme ser el que los demás quieren que sea: el que quiere mi jefe, el que
quiere mi esposa, el que quieren mis amigos o el que quieren mis hijos. Ser
persona es darme a mí mismo la libertad de ser el que soy.
Es probable que a muchos no les guste que sea el que soy; es
probable que cuando otros descubran que soy el que soy —y que además me doy la
libertad de serlo— se enojen conmigo.
Todos podemos llegar a ser personas, pero si no empezamos por este
permiso, no hay posibilidades; nos quedaremos siendo individuos parecidos a
muchos otros individuos que se sienten a sí mismos diferentes, pero que
obedecen y pertenecen al club de aquellos que no se dan el derecho de ser
quienes son; que intentan parecerse a los demás.
6-Conclusiones
Podría seguir escribiendo sobre lo que he aprendido de muchos
autores, pero todo está ahí escrito ¿para qué reescribir?
Hay que vivir la autodependencia, hay que trabajar cada día y
aceptarse dependiente y seguir viendo la forma de autocomplementarnos ,de vernos
como lo que somos, aunque esa gran amnesia ,como dice José María amenace con
invadirlo todo. Recordar que soy un Ser completo en mi misma, y dejar de buscar
fuera lo que ya está dentro
Podemos abrir el corazón y llenar definitivamente ese gran vacío,
que es el origen del miedo, del sentimiento de soledad y el origen de las
dependencias y de las adicciones.
¿Cómo?
Desde la consciencia y la seguridad de saber quién soy.
Trascendiendo el ego y dejando paso a nuestro Ser
Creo que llegará el día en que pueda decir sin vacilar:
Ahora si sé que soy un Ser de luz, en el camino de vuelta a casa y
que las relaciones personales que van apareciendo en mi vida, no son sino
grandes lecciones que ella me presta para seguir creciendo
Voy a terminar aquí, he leído tres libros, trabajado en ellos y
buscado información en Internet. Todo, o mucho, está escrito. No voy a seguir
copiando de otros para llenar páginas, ya no necesito que mi tesis sea ―la
mejor‖, ya no necesito ―tener títulos‖, durante muchos años no he hecho otra
cosa que acumular títulos y aunque es cierto que este año me he matriculado en
un máster de cuidados de enfermería, lo hice antes del verano, cuando aún no me
daba buena cuenta de mi dependencia.
Voy a dedicarle el tiempo justo y esta vez lo haré disfrutando.
Creo que puedo concluir que la tesis, que tanto se me atragantó al
principio, es una buena forma de ahondar en lo que más nos duele, una vez más
se confirma que los métodos que elige la Escuela son acertados, de ahí también
mis agradecimientos
Agradecimientos
A todos los que forman
parte de la Escuela de Desarrollo Transpersonal, gracias por escuchar, por
preguntar, por acompañar, por enseñar
A mi tutora Julieta
Cartés, por todo eso y por su dulzura, su paciencia, su estímulo y su confianza
en mí
A mis compañeros on-line,
que han estado aquí y siguen estando, por sus palabras, su escucha silenciosa,
sus comentarios, sus aportaciones
A todos los que formaron
parte del encuentro en Kay Zen, fue muy enriquecedor
A la vida que me permite
vivir para crecer
Un fuerte abrazo a todos
Bibliografía
De la Codependencia a la Libertad,
autor Krishnananda
El camino de la
Autodepencia, de Jorge Bucay
Meditaciones de Osho
Las mujeres que aman demasiado,
de Robin Norwood
Artículos de Internet.
Yolanda González, sobre la Dependencia Emocional
Escuela de Desarrollo
Transpersonal
Internet: Monografías.com
www.vida emocional.com
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